Reflexiones sobre una anécdota
Hace unos días fui a una entrevista de trabajo a una empresa de seguros, solicitando el puesto de teleoperador. Este hecho me llevo a unas deliveraciones que me gustaría compartir.
Lo primero que me sorprendió fue el salario, cuando en la mayoría de sitios el sueldo ronda unos 800-900 euros mensuales, ahí me ofrecían unos 1200 por mes. Además de pagar un 30% más de lo normal, los espacios de trabajo estaban muy cuidados: eran amplios y bien distribuidos. El motivo de este trato es que era un empresa que quería ofrecer un servicio basado en la calidad, por ello ofrecían mejores condiciones para asegurarse que sus trabajadores seguían en la empresa y mantener un equipo efectivo.
La segunda reflexión me llegó más tarde, en casa, tras haber acabado la entrevista. El contrato base es de 40 horas a la semana, cuando hay gente que reclama 35 horas semanales con el mismo sueldo, me beneficiaria? no necesariamente. Descontando el hecho que si reducimos las horas y manteniendo el sueldo podría ser que no les saliera rentable contratarme, hay un motivo más: aquellos que obtienen experiencia y demuestran su valía aspiran a un puesto mayor con mejor sueldo por tanto, obligarme a trabajar menos frenaría mi progresión y lardaría más tiempo en alcanzar el ascenso.
En esta experiencia que duró menos de una hora me hizo meditar en dos sucesos: el primero que las empresas compiten por los empleados y la segunda que para alcanzar puestos importantes además de calificación se necesita experiencia y habilidad que solo trabajando se puede conseguir.
